Aquí estoy, con el pelo largo, 3 kilos más, azúcar controlado y rasgos más fuertes. Creo que la chaquetita verde ya no me queda, la compré en Mar del Plata pero quedó entre todo lo que se refundió por decisión propia y también con dolor propio.
Estoy donde elegí aunque me gustaría tener menos polen primaveral en la nariz y sobre todo me gustaría que el tren en el que me monté tuviera menos velocidad y me dejara bajar de vez en cuando para mirar el paisaje, mirar lo que ha ido quedando y sobre todo mirar hacia delante para pensarlo mejor, como sabrás Astrid yo soy lenta con las aptitudes del pensamiento.
Este ritmo asusta porque cuando pueda bajarme habrán pasado esos años en que mejor estoy habitando esta vida y en que se supone se toman las decisiones más cruciales, como dirían en las revistas: la etapa más productiva de la vida.
Cuando tenga un papel con pocas letras, que creo me hará más cómoda la vida, tengo toda la intención de comenzar a retribuir todo lo que he ganado en todo este tiempo, todo este tiempo que ya suma 29 años. Y no es que no haya a aprovechado antes porque soy realmente una privilegiada, pero me refiero a que mi vida tiene que empezar a tener un sentido más profundo no sólo para mi sino para otros que tal vez ni me conocen.
Desde luego que ahora estoy aprendiendo mucho más que marketing, por ejemplo, he aprendido que el ser humano es tan sencillo y básico que no importa que hable diferente o coma otras cosas porque resulta siendo igual al ser humano que usa ruana, toma chocolate caliente con queso y vive 2.600 metros más cerca del CIELO.
También he aprendido a perdonar y a aceptar mis secretos, mis rencores infundados y mis defectos cómicos. He aprendido a descubrir que estoy hecha de todo lo que me han dejando porque como dice Rafa cuando las rosas te pinchan con sus espigas se llevan un pedazo de tu piel inevitablemente.
Aquí estoy y como siempre, contenta y terrenal, pero las nostalgias siguen siendo duras y es que como soy una enamorada de lo que conozco y de los que conozco pues siempre viviré extrañando gente y lugares.
Te llevaste marzo y te rendiste en febrero…Te quiero igual…
Estoy donde elegí aunque me gustaría tener menos polen primaveral en la nariz y sobre todo me gustaría que el tren en el que me monté tuviera menos velocidad y me dejara bajar de vez en cuando para mirar el paisaje, mirar lo que ha ido quedando y sobre todo mirar hacia delante para pensarlo mejor, como sabrás Astrid yo soy lenta con las aptitudes del pensamiento.
Este ritmo asusta porque cuando pueda bajarme habrán pasado esos años en que mejor estoy habitando esta vida y en que se supone se toman las decisiones más cruciales, como dirían en las revistas: la etapa más productiva de la vida.
Cuando tenga un papel con pocas letras, que creo me hará más cómoda la vida, tengo toda la intención de comenzar a retribuir todo lo que he ganado en todo este tiempo, todo este tiempo que ya suma 29 años. Y no es que no haya a aprovechado antes porque soy realmente una privilegiada, pero me refiero a que mi vida tiene que empezar a tener un sentido más profundo no sólo para mi sino para otros que tal vez ni me conocen.
Desde luego que ahora estoy aprendiendo mucho más que marketing, por ejemplo, he aprendido que el ser humano es tan sencillo y básico que no importa que hable diferente o coma otras cosas porque resulta siendo igual al ser humano que usa ruana, toma chocolate caliente con queso y vive 2.600 metros más cerca del CIELO.
También he aprendido a perdonar y a aceptar mis secretos, mis rencores infundados y mis defectos cómicos. He aprendido a descubrir que estoy hecha de todo lo que me han dejando porque como dice Rafa cuando las rosas te pinchan con sus espigas se llevan un pedazo de tu piel inevitablemente.
Aquí estoy y como siempre, contenta y terrenal, pero las nostalgias siguen siendo duras y es que como soy una enamorada de lo que conozco y de los que conozco pues siempre viviré extrañando gente y lugares.
Te llevaste marzo y te rendiste en febrero…Te quiero igual…

2 Comments:
ay aleja, tienes esa habilidad para dejar a la gente sin palabras luego de repasar una y otra vez el punto final de tus historias.
Es que me lo transmitiste..por lo menos a mí si.
Te mando un abrazo fuertísimo desde mi pequeña colombia, que está cerca a la tuya
PD (y tenemos pendiente una ida al patacon pisao juntas) O fueron palabras de tabaco y ron?
Por eso es que te adoro alejita. La felicidad es para la gente "lenta con las aptitudes del pensamiento", la gente que se detiene a pensar y a ponderar la vida, la que se toma el tiempo para observar y describir. Me acuerdo de la chaquetita verde y hablando de Mar del Plata, todavia conservo la pulserita que me trajiste, me la pongo en ocasiones extra especiales. Te extraño
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