Ahora sin tí y sin un trozo de mí
Existen muchas frases armadas que nos sacan del apuro en aquellas situaciones duras de la vida, como cuando queremos dar el pésame a alguien a quien se le ha muerto un ser querido. Desempacamos las palabras del sobre de pésames que almacenamos en nuestro cerebro, lo ponemos en el microondas unos segundos y luego calientico se lo soltamos a quien corresponda.
Yo misma las he utilizado porque han sido heredadas de mi familia o aprendidas no sé en dónde, además son muy formales y uno queda muy bien. Y no está mal decirlas ó escucharlas ya que sólo son una muestra de nuestra solidaridad frente al dolor de los demás. Lo que pasa es que sólo hasta que se te muere alguien a quien amas profundamente entiendes que esas palabras más que consolar pueden llegar ser insolentes e imprudentes. Son palabras superficiales, repetitivas y carentes de sensibilidad con el otro.
Nunca importará lo viejo ó joven que haya sido la persona que perdiste, el dolor siempre será igual de intenso, si era joven es muy cruel porque esa persona no disfrutó de la vida lo suficiente, como si a esta vida sólo se viniera a disfrutar, vaya uno a saber de cuántas desgracias se libró el difunto. Si era viejo se supone que debe doler menos porque ya había vivido, pero con lo que los demás no cuentan es que entre más años hay más recuerdos, hay más tiempo compartido y hay un lazo que se ha formado hilo tras hilo durante años y años de alegrías, tristezas, odios y pasiones. Por lo tanto, joven ó viejo es igual la pérdida, es igual el vacío, es igual la sensación de sentirse incompleto para el resto de la vida, es igual pensar que también se murió un pedacito de uno mismo.
La vida sigue…está clarísimo que sigue, pero nunca la misma vida. Empieza una nueva cargada de resignación y carente de magia pues ya no creemos que seremos felices para siempre, hemos descubierto el significado de la muerte y de la lenta e implacable soledad en la que vamos a llegar a viejos, si llegamos. La vida sigue, pero que no se diga que este es un mal rato del que se va a salir porque esta no es una situación temporal, es definitiva e irreparable.
Qué bien por aquellos que se esfuerzan por decir algo que transmita apoyo y amor pero creo que cuando yo tenga que darle el pésame a alguien será suficiente con un abrazo y una presencia permanente para ayudarle a sobreponerse del impacto inicial, porque eso si que se supera y se hace bien en compañía. De nuevo digo que un gesto y un detalle valen más que mil palabras, aunque sean tan bonitas para leerlas y escribirlas.


